Su visible titubeo se debió a que él conoce muy bien la real situación de PDVSA y que sus gastos, su producción y, aun mas importante, sus ventas de crudo ya no arrojan la ganancias y los dólares que el país necesita para importar lo indispensable para subsistir.

El gráfico que aquí anexamos, basado sobre la producción petrolera diaria de Venezuela estimada por el American Energy Institute (AEI), los datos proporcionados por expertos de la “vieja PDVSA” tales como Nelson Hernández y los gastos anuales de la estatal petrolera tal como calculados y admitidos por sus mismos actuales contadores demuestran que si no fuera por el valor intrínseco del subsuelo venezolano y sus grandes reservas de crudo y de gas que quedan por explotar PDVSA estaría al borde de la quiebra.

Esto es debido a los problemas que aportan los cinco destinos (A,B,C,D y E) de la producción actual en donde la A, que representa 300.000 barriles diarios que son enviados a Cuba y los países del Caribe y del ALBA ( Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia etc.) arrojan una ganancia irrelevante por el regalo que se le hace a Cuba y porque los demás países han sido favorecidos por un escandaloso acuerdo que le exige una pago del 50 por ciento a corto plazo y el resto a 25 años al interés del 1% anual y además con dos años de gracia.

Para mejor entender el tamaño de esta torta de la afamada pastelería “Socialismo del Siglo XXI” cabe señalar que el 50 por ciento de las cuentas pagadera a corto plazo, y que frecuentemente llegan demoradas, no llegan a cubrir el costo de producción que se estima supere $ 50 por barril.

La B suma la cantidad de barriles que PDVSA necesita para recompensar los contratistas (nacionales e internacionales) por su participación del 40 por ciento de las ganancias en las empresas mixtas que operan en Venezuela. Por lo tanto no producen ganancia.

La C de China, es la cantidad de barriles que se envían diariamente precisamente a ese país y que por tratarse de la forma acordada para amortizar la gigantesca deuda de 30.000 millones de dólares contraída con Pequín, no representa ganancia alguna. La cereza sobre esta otra torta, es que los diplomáticos chinos se han quejado que el gobierno no ha cumplido su compromiso de utilizar gran parte de este préstamo para inversiones de PDVSA destinadas a aumentar su producción de crudo que interesaría a su país. Debido a esta morisqueta China está muy reacia en prestar más dinero a Venezuela a menos que sea respaldado con lingotes de oro.

La D corresponde al consumo interno venezolano de hidrocarburos líquidos que, otra torta más, causa pérdidas en lugar de ganancias porque PDVSA, por un lado vende la gasolina a precio subsidiado, y por el otro el desastre, otra torta más, de Amuay obliga al país comprar gasolina en el exterior y seguir vendiéndola en una decima parte del precio del agua mineral natural.

Finalmente llegamos a la E que representa la cantidad de barriles diarios que PDVSA envía a los Estados Unidos, principalmente a su subsidiaria CITGO cuya forma de pago no está totalmente clara pero que se supone que sea compensada a precio de mercado full.

Si encima del presente déficit añadimos una deuda acumulada de 60.000 millones de dólares a PDVSA no le queda otra alternativa que reducir drásticamente los regalos políticos a otros países, buscar desesperadamente un aumento de la producción de crudo y de gas a través de instalaciones petroleras o energéticas cuyo costo, sin embargo, va a representar mas deuda y cuyas implementaciones tardarán por lo menos 3 a 4 años.

Lo que se vislumbra para PDVSA y el país son muchos dolores y pocos dólares.